PRÁCTICA PSICOMOTRIZ AUCOUTURIER

LOS DIVERSOS ÁMBITOS DE LA PRÁCTICA PSICOMOTRIZ

ÁMBITO EDUCATIVO Y PREVENTIVO
La psicomotricidad educativa y preventiva es una práctica de acompañamiento a la expresividad motriz de los niños. Se concibe como un itinerario de maduración psicológica que favorece el paso del «placer de hacer al placer de pensar».

El especialista desarrolla la competencia comunicativa de los niños a través del placer de actuar. Consiste en la creación de un dispositivo espaciol-temporal que, por sus referencias permanentes, su contexto y sus normas, proporciona seguridad al niño y favorece el placer del movimiento, el placer de descubrir y crear, y el placer de intercambiar y hablar.

El adulto que acompaña al niño y la niña observa y escucha las emociones, las atiende, acoge las producciones simbólicas y comprende la intensidad de la expresividad motriz en relación con el pasado relacional y afectivo.

Los objetivos pueden resumirse en los siguientes términos:

  • Comunicación: entendida como una necesidad de apertura hacia el exterior y al mismo tiempo hacia el interior de uno mismo, liberando la expresividad, atreviéndose a pedir, dar, recibir, rechazar, etc.
  • Creación: refiriéndonos a la apertura a diversos significados y formas, que favorecen un comportamiento social y relacional. El acceso a la descentración se caracteriza por una distancia proyectiva de los fantasmas y las emociones sobre el mundo de los objetos y de los demás. El niño rompe con la subjetividad de forma progresiva para entrar en una objetividad que le abre el camino hacia el pensamiento operativo.

La práctica psicomotriz se recomienda especialmente en el caso de niños y niñas de 0 a 7 u 8 años en ámbitos como la escuela infantil, primaria, los centros de acogida infantil o la escuela de educación especial.

ÁMBITO TERAPÉUTICO

Se trata de una ayuda que aborda las dificultades de la expresividad motriz que se manifiestan en las patologías. Estos problemas afectan a la maduración tónico-emocional, psico-afectiva o simbólica de los niños.

La terapia psicomotriz está especialmente recomendada cuando el niño se siente demasiado invadido por sus fantasmas arcaicos y no puede superar el modo de expresividad impulsiva o inhibida.

También es recomendable cuando el niño no se abre a la comunicación, cuando nos damos cuenta de que se siente inseguro afectivamente; cuando observamos un imaginario invasor o, por el contrario, excesivamente bloqueado o fijado. La terapia psicomotriz trata de restaurar una dinámica de placer y de comunicación a través de una estrategia de rodeo. Desde el primer encuentro, el terapeuta establece una relación tónico-emocional para permitir que el niño con dificultades se exprese plenamente por la vía motriz y simbólica.

La atención a los padres, educadores y también el resto de personas que intervienen en el proceso madurativo del niño o la niña completa esta primera observación. A partir del diagnóstico si se ve conveniente este tipo de ayuda, se podrá iniciar. Será necesario un marco claro, con sesiones de ritmo regular, continuo y encuentros puntuales con padres y educadores.

Los terapeutas deben tener en cuenta las competencias necesarias para implicarse en una relación interactiva con el niño. Las posibilidades de escuchar, acoger y comprender al niño serán mayores si sabemos que la expresividad de los niños suele ser desbordante o suele estar bastante inhibida. La preocupación prioritaria del terapeuta es la de comprender la expresividad del niño, volver a introducir una dinámica de placer y proporcionar la confianza y seguridad necesarias, que permitan superar las angustias arcaicas ligadas a sus primeras relaciones.

Las sesiones se estructurarán en dos tiempos. El primero estará dedicado prioritariamente a la expresividad motriz, y el segundo, a actividades de representación: diseño, modelado, construcción, escritura, historias, etc. Este cambio de actividades favorece la descentración. La terapia psicomotriz ayuda al niño y la niña (según su ritmo y posibilidades) a reapropiarse de su propia historia.